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Cuando nos atrevemos a ponerle nombre a lo que sentimos, empezamos el verdadero camino hacia la consciencia de lo que nos pasa en presencia de las diferentes emociones que nos llegan para activar las respuestas o reacciones a las situaciones que se nos presentan en la vida, y frente a todo a lo que nos ha venido sucediendo como humanidad, es un gran desafío el lograr encontrar la manera de actuar distinto en presencia de los diferentes retos que se nos presentan en nuestro círculo de influencia. Por lo tanto, entramos en una zona de preocupación perdiendo la noción de control, el cual ha sido usual que llevemos en la vida, porque regularmente sabemos cuándo dar cada paso, tenemos siempre un plan que nos orienta, o por lo menos un alguien que nos dice el deber hacer; sin embargo, cuando nos encontramos de frente con el reto de vernos vulnerables, aparece una emoción que viene a cumplir con un papel fundamental, y es el cuidarnos para permitir habitar un espacio sensible de prudencia, así como también extremos de pánico o incluso de asumir riesgos sin medida, sin importar las consecuencias, la guardiana de todos estos sentires íntimos desde lo humano es la emoción del miedo.

El Miedo es una emoción, que ha sido históricamente necesaria para la sobrevivencia, su rol fundamental es cuidarnos de aquello que nos puede estar generando algún riesgo, nos hace prudentes, y en presencia luminosa de su actuar, nos permite tener las precauciones necesarias para lograr avanzar.

Lo anterior lo aprendimos desde niños, incluso por ser una de las emociones básicas, viene codificada desde nuestra gestación, sin embargo, existen ciertos comportamientos que en presencia del miedo pueden generar el desencadenamiento de otras emociones, que finalmente traen dolor y mucha angustia en los seres humanos.  Así, el miedo se caracteriza, por tener límites y bordes, los límites están asociados con aquello que podríamos llamar “la sombra” del miedo, y es cuando se genera una parálisis en la acción, escuchamos voces internas que se convierten en declaraciones que minimizan nuestro poder para avanzar, susurros que nos dicen que no vamos a poder, que no lo vamos a lograr, que no somos capaces, e incluso puede aparecernos el Pánico, que nos indica que no avancemos más, pues no tiene ningún sentido.  Es posible que muchos de nosotros estemos en este lugar del miedo, haciendo que perdamos la fe, la esperanza y que incluso frente a los últimos retos que hemos tenido como humanidad, nos genere una sensación de sentir que se aproxima el final. En este espacio emocional, el cuerpo tiene muchos cambios desde lo físico, lo biológico y lo energético, porque los niveles de tensión cambian, incluso la capacidad de nuestras células, entonces se desgasta nuestra energía vital, y llegan otras emociones como el agobio y la angustia, que finalmente hacen que estemos perdidos en esa oscura sombra del no poder avanzar.

Las aristas o diferentes formas en el que el miedo se nos presenta, no son solamente las ya mencionadas, también puede estar llegando a nosotros la otra cara, “el temerario”, en presencia de esta sombra, las acciones son opuestas al pánico, lo cual significa que la persona no genera consciencia de los riesgos, y escuchando al temerario, nace un actuar sin miedo, incluso de hacer acciones heroicas, que nos ayudan a sobrellevar la crisis, en el afán de querer salir de ella de alguna manera, estas acciones hacen que se ponga en riesgo nuestra propia sobrevivencia.  Muchos otros podemos estar en este lugar del miedo, en el que el modo de actuar genera la aparición de conductas en las que perdemos toda nuestra capacidad de cuidarnos, de lograr generar espacios sostenibles como humanidad, en cualquiera de los sistemas de los que somos parte, generando un tipo de relacionamiento con ausencia de tensión, en el que finalmente podemos poner en riesgo la permanencia en cuanto a su estructura, orden, jerarquía y devenir emocional, del sistema mismo.

La palabra M i e d o, se escribe con las mismas letras que la palabra M e d i o.

Como lo hemos desarrollado en Intuitiva Escuela de Coaching la palabra M i e d o, se escribe con las mismas letras que la palabra M e d i o, y aquí quiero resaltar la poderosa luz, que tiene esta emoción como artífice y creadora de un nuevo mundo de posibilidades en el actuar humano.  Si logramos conectar con un nivel de gestión, que permita escuchar la posibilidad de interpretar el reto que la vida viene a ofrecernos desde un lugar de aprendizaje, para potenciar nuestra acción en búsqueda de un supremo bien, lejos de la sombra de esta emoción, logramos avanzar trayendo la confianza para potenciar competencias, habilidades y dones que le permitan a cada persona lograr cumplir finalmente con su misión de vida y así lograr tener resultados más satisfactorios en su sistema relacional.

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Finalmente el reto con el cual nos estamos enfrentando es el de lograr escucharnos como seres más humanos, en una turbulencia cosmológica de la era de la tecnología, que si bien ha generado todo el impacto en el avance desde lo científico, también ha ido en afectación de los tejidos conversacionales que estamos entrelazando, cuando el mundo emocional ha sido siempre vetado, enjuiciado, esquivado y escondido, a lo que pretendemos llamar el supuesto control, que no es más que la máscara de evadirnos como seres emocionales.

¿Cuál es la forma en la que escuchas tu miedo?

¿Cuál ha sido tu historia de juicios con relación a esta emoción?

¿Qué acciones te lleva a realizar?

Son algunas de las preguntas que permitan inducir a la reflexión de una emoción que requiere ser bien recibida, transitada y gerenciada en su más poderosa luz emocional, sin embargo, si consideras que no es posible hacerlo solo, también existe un noveno paso válido, haz uso del poder sublime de pedir ayuda, creo que todos los seres humanos la necesitamos siempre y a la hora de afrontar las crisis, debemos dejar la vergüenza de sentirnos vulnerables, porque forma parte de nuestra humanidad, y así poder avanzar para lograr interpretar de una manera menos agobiante lo que nos está pasando.

El reto que tenemos es salir juntos adelante, y en este sentido nunca estará por demás el lograr apoyarnos en toda esta situación.

Las emociones son a la acción, como la acción a la emoción, así que es momento de reconocerlas como aliadas para lograr avanzar en medio de toda esta contingencia mundial.

Descargar Artículo Completo Luces y Sombras de la Emoción del Miedo

Por:

 

Angela Maria Gomez Jiménez
Coach Ontológico
Magister en Ciencias de la Educación
Consultora Asociada de Intuitiva Consultores

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